martes 10 de mayo de 2011

Carácter o destino

Sí, otra vez aquí. Otra vez quiero o necesito escribir. Aunque es algo parecido a un quiero y no puedo. Y es que no quisiera hablar de mis sentimientos más de lo justo, aunque podría hacerlo enmascarándolos en falsas palabras o superficiales pensamientos. Tal vez, así, pudiera no tener el miedo a sentirme ridículo con estos párrafos.

La otra tarde entrenando, una de esas solitarias tardes de lunes por montaña, iba disfrutando de cada zancada, de mis pisadas en la tierra, del olor a monte, de los arañazos de la coscoja y demás matorrales en mis piernas, de mi respiración, del silencio y el canto de los pájaros. Llegué a la cima que me había propuesto, paré, bebí, disfruté de la panorámica y fue entonces cuando me pregunté cómo había llegado hasta ahí (y no en el sentido literal de la frase).

Ahí, que no allí. Allí seria recuerdo, cosas pasadas de las cuales no me arrepiento. Habría preferido no pasar por algunas de ellas, pero bueno, han servido para madurar y fortalecerse. Que remedio ¿verdad? Lo más sensato es hacer recuento y quedarse con lo bueno, con lo aprendido, con la moraleja de las cosas. En fin... a lo que iba, ahí.

“Ahí” significa una forma de vida, entrenar seis días a la semana, levantarse algún fin de semana a las cuatro de la madrugada, descubrir parajes bucólicos donde correr y sus gentes, entrenar y viajar con el club. El club... Te preguntarás cómo he terminado en un club de La Vall de Uxó. La respuesta: no lo sé. Tendría que remontarme un poco más atrás, al momento en el que un compañero del foro de carreras me presentó al que es ahora mi entrenador. El foro, ese foro que ya no es lo que era... Todavía recuerdo la primera vez que intervine, a raíz del Ultra Alfondeguilla-Javalambre, y cómo, poco a poco, me hice un hueco en él.

En ocasiones, la ignorancia, o el orgullo más bien, hacen adentrarse en empresas poco recomendables dado el estado de forma. Eso fue lo que me sucedió con Alfondeguilla-Javalambre, que habiendo hecho, siempre acompañado, alguna carrera por montaña como “andarin”, pensaba que iba a comerme el mundo y fue, el mundo (la carrera en este caso), quien me comió a mi. Pero gracias a lo sucedido, empecé a entrenar un poco más, conocer gente maja y a dejarme ver más por carreras algo más cortas.

Y esa compañía.... Han sido varias de las que he aprendido mucho, pero ninguna ha hecho que variara mi rumbo. Aun así, sólo puedo darle las gracias por enseñarme e introducirme en este mundillo. Lamentáblemente digo “sólo”; Todas las cosas fingidas caen como flores marchitas ya que ninguna simulación puede durar largo tiempo. La conocí recorriendo un camino. Un camino muy agradable a su lado, que, en principio, compartíamos cinco amigos. Que tiempos aquellos... Ahora los trato muy poco, al igual que a otros muchos amigos. Como sabes, he cambiado mucho mis costumbres y, de un tiempo a esta parte, sólo me relaciono con gente con las mismas aficiones. A tres de ellos los conocí por el cuarto en discordia, entendiendo que yo era el quinto. Y este cuarto, fue compañero de pupitre en el colegio.

En fin, manda huevos... visto lo visto, que yo esté ahora corriendo por los montes, que te haya conocido, está originado por la elección de mis santos padres por ese colegio al que fui, en el que conocí a ese amigo, que me presentó a sus compañeros de facultad, que decidimos hacer un camino donde conocí a una chica a la que le gustaba la montaña y que, tras romper esa relación, empecé a correr huyendo. Huyendo de ver siempre lo mismo, los mismos paisajes, las mismas caras... y todavía no he parado de correr, por supuesto. De huir.... tal vez tampoco.

Conclusión: “Siembra un acto y cosecharás un hábito. Siembra un hábito y cosecharás un carácter. Siembra un carácter y cosecharás un destino.”

Espero no haberte aburrido con mis batallitas de abuelo cebolleta, pero mira, uno se pone a divagar y no sabe dónde termina. No creo en el destino, para nada, es más, hoy en día, hasta un solo “clic” de ratón, puede cambiarte la vida.

Y pensando en ello, ¿qué será lo siguiente que cambiará el rumbo? Siempre he dicho que no sé lo que quiero, pero sí lo que no quiero. Ahora digo que podría dar otro golpe de timón si, algo o alguien, mereciera mucho la pena. Eso sí, una de las pocas cosas que sé que quiero es no dejar de correr.

5 comentarios:

miguelflor dijo...

Cuanto tiempo amigo, y por lo que veo han pasado "cosas" que desconozco pero intuyo, y si...tienes razón todo cambia y muchas veces nos preguntamos cosas que no tienen respuesta, o si la tienen no nos convence.

Por eso ahora mas que nunca, no dejes de correr, de expresarte y de sentarte en el collado a pensar un rato, inspirar fuerte y a por otro día, que seguro que algo o alguien, te está esperando.

Animo, amigo y seguro, seguro que en otra cima volveremos a saludarnos, ahí o allí.

Ferrato dijo...

Ya ves, querido Miguel, sí que ha pasado tiempo. Y con todos sus acontecimientos...

La cosa es que si los cambios, de por sí, ya suelen ser complicados, aquí, el menda, tiende por naturaleza a complicarse la existencia. Las manías no las curan los medicos, vaya.

Gracias por tu sincero comentario, en alguna cima nos encontraremos.

Anna dijo...

Ai señor, el foro no es lo que era y nosostros tampoco.

Pasan los acontecimientos y pasan las vivencias .. ¿con cuáles hay que quedarse? Con las que nos hacen crecer, ser felices aunque sea por un pequeño instante y con las que seamos nosostros mismos.

Seguir adelante con un sueño aunque nadie lo comprenda, aunque te miren con cara de "no te entiendo" ... pero seguir adelante es lo más importante.

Qué grandes palabras has escrito, palabras que yo, tras dejar alguna relación por temas parecidos, también utilizé: "no se lo que quiero exactamente, pero sí se lo que NO quiero".

No quiero morir sin perseguir un sueño, no quiero enfadarme conmigo misma por no ser fiel a mis pensamientos y que les sigan mis actos: no quiero dejar de ser yo misma.

Así pues, adelante, sigue ... sigue contigo mismo y con los que te apoyen y valoren, el resto ... que se alejen, déjalos a medio camino pues no te aportan ni te hacen vivir.

Hale, ya me has hecho decir cositas a mi también.

Un saludo, xaval!

Ferrato dijo...

Hola Annilla... pero si estás viva.. jeje.

Me alegra haberte sacado esos pensamientos.... Hay que compartirlos, mujer.

De todas formas, a veces, hemos de ser realistas y poner los pies en el suelo. Hemos de ser conscientes de qué sueños son alcanzables... Aunque nadie te pare los pies, aunque un sueño te haga feliz, llegar a los más alto no está en tus manos... Si no preguntaselo a Ícaro intentando llegar al sol...

Besos.

Ferrato dijo...

Perdona, quería decir que no "siempre" está en tus manos...