Ciertos momentos.... ¿Qué significará eso? A saber.... Había que ponerle un título a esta entrada. Suele ser así y no se me ocurría ninguno... Dicen que las personas son ellas y sus circunstancias... Y bueno, las circunstancias, suele condicionar a las personas, obligándolas, así, a tomar decisiones en momentos concretos de la vida. Esos ciertos momentos, son los que marcarán el rumbo, ¿no?. Va, céntrate, que me voy por las ramas.
Sí, ya ves... Me cansé de escribir. Me cansé de escribir de lo mismo, de batallas que empezaban a ser aburridas, monótonas. Me cansé de contarle al mundo (reducido, pero mundo) qué sensaciones tenía corriendo, cómo subía o bajaba... O simplemente cómo desfallecía en el intento. Entonces, pensé que a quién le podía interesar mis historias si no era un triunfador, si no iba a subir a un podium y, mucho menos, iba a ser campeón de nada. Dejó de ser novedad. Dejó de ser interesante, sin ningún tipo de aporte. Cierto es que existían más circunstancias que me ayudaron a dejar de escribir, pero, al fin y al cabo, como muchas cosas en la vida, se convirtió en rutina y terminó.
También he de decir que no soy ninguna eminencia escribiendo, así que tampoco iba a ponerme a disertar sobre el ser humano, la vida, la felicidad o el amor. Aunque no me habría importado; También me gusta divagar por esos campos. Además, esto se asemeja a una balanza descompensada, por llamarlo de alguna forma: cuando estás contento, motivado y sale buena carrera, puedes escribir entusiasmado su relato, pero, hete aquí, que para hablar de cosas algo más profundas, es necesario todo lo contrario... Curioso fenómeno el de la mente, ¿no? Y yo, lamentablemente, he ido bastante tiempo en una montaña rusa: ni balanza, ni equilibrio, ni nada de nada.
La cosa es que, ahora que empiezo a encontrar ese equilibrio (a saber por qué, no me lo preguntes), que empiezo a disfrutar de la soledad, del sillón de la terraza acristalada, de tus conversaciones, de la lectura, del banco que hay en el jardín, bajo de casa; Ahora que me marco unos horizontes, que las musas llegan a mi, que tengo una motivación, ahora, me apetecía escribir. Pero no quisiera caer en lo mismo...Para eso no escribo. Preferiría escribir de lo que me aporta correr, de esa humildad que genera, del compañerismo, de la capacidad de sufrimiento que se desarrolla, de la disciplina que supone y cómo se traslada a la vida cotidiana. De la admiración que siento por ciertas personas de este mundillo, de las amistades que he ganado (algún enemigo también. Una pena) o de esa gente, no tan cercana, pero con la que se tiene contacto: esos que ganan carreras, que suben a lo más alto del cajón, que encuentran su momento de gloria, que se sienten presionados y también tienen miedo de defraudar. De esos que madrugan, entrenan, doblan, trabajan y consiguen sacar más horas al día de las 24 estipuladas, conciliando así, obligaciones, responsabilidades.... familia, trabajo y entrenamientos... O simplemente escribir sobre lo divino y lo humano, si se diera el caso.
Sí, también lo sé: esta entrada resulta muy ambigua. Y es que... de dónde no hay, no se puede sacar. Aun así, de todo este absurdo, me gustaría escribir... En fin, hay tantas cosas que me gustarían y son tan... inalcanzables.... Aunque leí una frase que decía: “Don’t chase your dream. Work hard and your dream will chase you”. Tal vez esté en uno de esos ciertos momentos.
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