La Villa de Zegama, municipio de la provincia de Guipúzcoa, País Vasco (España), perteneciente a la comarca del Goyerri, tiene una población de 1.454 habitantes según el censo del año 2008 y una superficie de 35,07 km². ¿Cómo un pueblecico tan pequeño puede tener una carrera tan grande?
Que corriera el maratón alpino de Zegama no estaba en mis planes iniciales. Una serie de acontecimientos y circunstancias fueron los que produjeron que me asignaran dorsal.
El sábado de buena mañana salimos veinticuatro personas en cuatro furgonetas rumbo Zaragoza, para seguir dirección Pamplona y llegar a Zegama. Nos plantamos allí poco antes de comer. O, para algunos, la hora de comer... Según costumbres. Unos traen la comida, otros la pedimos; Yo lo quiero de lomo y queso, tres cervezas, dos cocacolas, un agua, el boi-k.... En fin, que pasadas las tres, ya estábamos todos comidos.
A las cuatro salían unos a rodar, pero me pareció demasiado pronto. A las cuatro y media salieron otros, pero no me convencía el ritmo, se me antojaba demasiado rápido. Eso de correr con la élite del club sigo sin llevarlo bien.... Esperé al siguiente turno, pero éste nunca llegó. Así que directos nos fuimos a la recogida de dorsales, charla técnica y degustación de sidras y quesos. Cena a las nueve y prontito a dormir. Las “vecinitas” tenían un cachondeito en la habitación de cuidado. El tío Cristóbal y servidor nos dejamos los nudillos dando golpes en la pared... Al rato conseguimos dormirnos.
A las ocho menos cuarto, tras un buen desayuno, nos dirigimos al pueblecico en cuestión. Ya está todo en movimiento. Nos preparamos, calentamos algo, y a las ocho y media nos obligan a entrar en la zona de control donde seguimos calentando, en una placeta, siguiendo el sentido contrario de las saetas del reloj. No sabía cómo enfocar la carrera, qué ritmo llevar, si salir por mi cuenta o con alguien, con unos, con otros, ufff. Que indecisión. Tras una conversación con Silvia, decidimos salir a la marcha, a ver que pasa.
Campanadas y salida. Damos la vuelta al pueblo, giro a la izquierda y para arriba. Arriba, arriba, arriba... Llego a una zona de llaneo y seguimos juntos los que seríamos compañeros de carrera durante todo el recorrido: Silvia, Patri y yo.
Llegando a Otzaurte, km 7, nos sorprende una bajada bastante pronunciada que parece una pista de patinaje. Me lanzo pensando que sería más estable y por poco salgo por el aire. Tras una pierna por un sitio y un brazo por otro, consigo estabilizarme y llegar abajo. No tuvo la misma suerte Silvia, que si que probó el barro... jajaja, un motivo para unas risas... Allí oigo a Ezequiel y a alguno más. La gente anima mucho y te genera un “subidón” bastante traicionero, ya que hace que encares, la fuerte subida por la senda, corriendo, desgastándote más de lo necesario. En ese momento recuerdo el comentario que me hizo Silvia el día anterior... “¡¡flipao, esa subida sólo la hicieron corriendo el año pasado, los tres primeros y tú!!” jajaja... Riéndome, me puse a andar.
Bajo un poco el ritmo para que me alcanzaran las hermanitas. Llegan a mí antes de lo que pensaba y me toca apretar un poco porque vienen como motos... Aysss. Llegamos a una zona de llaneo, bajada, subida hasta Atabarreta y encaramos el Aratz. Nos ponemos los tres en “tirereta”. Subimos y subimos... Patri se queda un pelín, pero igual que se retrasa, al poco tiempo está otra vez con nosotros. Subiendo, recuerdo el paso por esos sitios con la compañía de Javi (el tío Perdiueta). Recuerdo que iba mucho más forzado el año pasado. Pero no llevo perdido tiempo respecto al año anterior.
Llegamos arriba bastante bien de fuerzas, y como, en principio, todo lo que sube baja, para abajo que nos vamos... Barro y más barro. Resbalón por aquí, resbalón por allá y llegamos a Sancti Spiritu. Antes pasamos por la cueva, y es ahí, donde se me queda una imagen grabada que tardaré en olvidar y recordaré con una sonrisa. Casí saliendo de la cueva, escucho que animan a “Pelé y Melé”. En eso oigo algo parecido a “vamos bollicaos, que os queda menos” Me empiezo a reir y al girarme me las veo saltando de piedra en piedra a lo chiquitoooolll...jajaja. Que momento más bueno. Cierto es que una imagen vale más que mil palabras.
Próxima parada, Aizkorri. Empezamos a subir, Silvia y yo marcamos un buen ritmete. Patri se queda un poco rezagada. Silvia no hace más que darle ánimos. Empieza a tener presencia constante la nieve. Patri vuelve a cogernos, se vuelve a ir, vuelve otra vez...
Cada vez más nieve, viento, frío... Llegamos a la parte alta del Aizkorri y todo es nieve, pero el camino está bien marcado. En ese momento recuerdo las fotos del Campeonato de Europa en los Dolomitas donde se veía a Raúl García o a Miguel Caballero, corriendo sobre un manto de nieve, y pienso que cuando las vi me dio mucha envidia poder correr por sitios así y que, ahora, me encontraba, yo también, en una situación parecida. No tiene precio.
Llegamos a la cima del Aizkorri (a menos de un minuto del tiempo del año pasado y sobrao, cha) y nos llevamos la grata sorpresa de que está Adrián animándonos y haciendo fotos. Posamos los tres, fotico y para el Aitzuri. El cresterío es bastante comprometido. En ese momento va Patri delante como si fuera por el pasillo de su casa. A mi me cuesta un poquito más ya que me da mucho respeto ese cresterío todo nevado. En un momento dado, me pongo delante y calladito, por no decir otra cosa, sigo “palante” Silvia me hace el comentario de que lo está pasando mal, pero por lo expuesto del recorrido, a lo que le contesto “menos mal, pensaba que era el único”.
Termina el cresterío y la bajada se vuelve menos imposible. Hasta que llegamos a una pala con una pendiente pronunciadísima (según el track, 250 metros en 820 de recorrido) llena de nieve y barro. Silvia se lanza. Ahí valiente. Termina al instante con sus posaderas en la nieve. Me empiezo a reir a carcajada limpia y, segundos después, estoy deslizándome, sin poder parar, unos 60 ó 70 metros pendiente abajo, llevándome casi por delante a Silvia. La que se ríe de la situación ahora es ella. Yo ya no me reía, no sentía ni las manos ni las partes traseras. Patri desaparecida por detrás entre la niebla. Esta bajada, el año pasado, bastante tocado, me costó diez minutos descenderla. Este año han sido veintiocho.
Consigo parar, me incorporo y voy otra vez al suelo. Decido desplazarme a la derecha donde hay un gran pedregal, que sirve para bajar, poniendo el pie en la base de la piedra y así no resbalar. Enfrascado en el pedregal, maldiciendo todo lo maldecido, veo que Silvia está bastante más abajo. La miro y la imagen no tiene desperdicio: yo empantanado ahí, sin saber en que piedra me resbalaré y me abriré la cabeza, y ella, por allá, levantándose, resbalón, “culá”, deslizamiento.... Levantarse, resbalón, “culá” y deslizamiento.... jajaja. Si no se fue al suelo cinco veces, no se fue ninguna. Jajaja. Pero allí abajo estaba... Luego le decía, “y lo que nos reiremos después” A lo que contestaba “sí, sí, ya me reiré cuando llegue a meta!” jajaja. Que razón tenía...
En eso, nos da alcance Pepe “el paeller” que nos acompañará casi hasta el final. A todo esto, Patri desaparecida. Llegamos al control helados de frío. Esperamos a Patri y seguimos hacia Urbia. Llegando allí, me da un tirón en el sartorio. Igualito que el año pasado!!! Les digo que sigan, que si me recupero rápido ya las cogeré. Estoy unos dos minutos estirando y me recupero. Llego a Urbía y empiezo la ascensión al Andraitz. Poco a poco me acerco a ellas. Justo cuando las tengo al alcance me vuelve a dar otra rampa en el mismo sitio. Vuelvo a parar, estito, se pasa y a correr. Bajando les doy alcance y ya nos dirigimos hacia meta los cuatro.
A unos 8km de meta, Silvia y yo empezamos a marcar un buen ritmo, por debajo de 4’ 30’’ la mayoría de lo que quedaba. En algún momento bajábamos el ritmo porque Patri se hacía la remolona ;-) Avituallamiento y nos reagrupamos. Volvemos a coger ritmo y a dos kilómetros, me vuelve a saludar el sartorio. Ufffff, que mal humor!! Menos mal que Patri se había quedado otra vez un pelin rezagada y pude estirar. Nos alcanza, pero ya no viene Pepe. Una pena no entrar los cuatro juntos. Llegamos al pueblo, la gente anima y, por fin, meta.
Llego bastante bien, a Silvia se la ve muy fresca también, pero Patri llega bastante cansada. Al poco entra Pepe, que me comenta que no ha podido seguirnos por molestias en el pie. Llegan Julia y Juan Calo, ducha, algo de picoteo, nos despedimos de la supercampeonasufridora de Patri y de vuelta a casa.
Resumiendo (jejejeje), que este año sí he disfrutado del recorrido tardando 6 minutos más que el año pasado. Además compartir esta experiencia con dos amigas y campeonísimas como Patri y Silvia no tiene precio. Gracias a las dos, sois muy grandes (aunque no sé quien es más alta :P)
También quiero darle las gracias a Ezequiel, ya que si no es por él, la historia la habría contado desde la barrera. Gracias.
Y con esto y un bizcocho... hasta.... La próxima Sabiñánigo, Campeonato de España.

11 comentarios:
Pues que sepas que no me das ninguna envidia...28minutos para 820mts de bajada!! Yo aún estaría allí pensando cómo bajar aquello!!!!
Enhorabuena por la carrera, desde luego correr (o arrastrarse en el barro) en esas condiciones tiene mérito!!
Que sí mujer, que habrías disfrutado de la bajadita en trineo... Jajaja. Sólo tienes que ver las fotos de Remi; En la primera caida se ríe, luego ya no. Jajaja.
Gracias y que sepas que, un corredor de montaña, ha de correr esa carrera alguna vez...
Fins demá.
Ostras Fernando, pedazo odisea. Y pensar que tuve que parar a un amigo que pretendía que hicieramos la preinscripción.... Lo que me temo es que antes o después me tocará hacerla y ver si hay ¿suerte?.
En fin, como ya he comentado en algún otro sitio, ENHORABUENA por la carrera y a ver si la lesión acaba por convertirse en historia.
Toda una odisea, vaya que sí. Lo mismo que le digo a Irene, hay que correrla, por lo menos una vez. Así que ya estás, a partir de ahora, inscribiendote al sorteo hasta que te toque.
Y que Dios te oiga, que todavía sigo con alguna molestia.
Un abrazo
QUE ENVIDIAAAAA!!!....vaya experiencia guapa que debe de ser Zegama, ya sabes lo poco que me faltó para pre-inscribirme y lo poco que me faltará el año que viene, debe de ser una gozada poder correr una prueba asi, con ese ambiente, tanto dentro de la carrera como fuera de ella....lo dicho....pura y corrosiva envidia....enhorabuena por disfrutar de un día asi.
Saludos y muchos ánimos para el Campeonato!!
aaala que máquinas.
Y que chula la foto de meta.
Nos vemos por ahí!, cuídate y suerte en el piri!
¿Envidia, Miguel? Si ni te dignaste a pre-inscribirte por la MiM... jejeje Como os toque algún año, tendreis un mesecito de mayo bastante cundido ya que imagino que a la MiM no renunciais ni de casualidad... jaja. En serio, hay que ir, aunque sólo sea a ver.
Nereee, no es para tanto... Será el amarillo, que hace parecer otra cosa... jejeje. La foto me gusta, sí. Ah, y a por esa Volta al Terme. Hay que apretar los dientes, eh.
Un abrazo a los dos!!
Anda que not e lo pasas tu bien!!! y parecia bobo cuando lo encontramos tirado por la calle.......ays!!! Bien, bien, escoltado por dos pedazo corredoras ibas......eso si, supiste dar la talla??.....como corredor, clarosssssta. jejejeje
Oyes, que mucha envidia de verte correr por alli, con esas dos peazo corremontañas y pasandolo en grande. A ver si algun dia la puedo hacer.....ENhorabuena por la carrera Fer!!!
Un abrazo
Como dice Nere, muy buena la foto de meta que a la postre refleja hasta el final que fuisteis un equipo, hay que ver Fernando que tiene Zegama que la hace especial. Llevo apuntado varios años, pero no me sonríe el sorteo, este año ni me pre-inscribi por mi lesión en los talones, pero esta seguro que cae...Enhorabuena ya estás cogiendo el ritmo bueno. Animo!!!.
enhorabuena, aunque en la foto se te ve muy limpio, jajaja ya veo que te quitsaste la espina del año pasado.
um saludo campeon
Pepo, ¿has visto? Jeje. Un poco más y no doy la talla... ¡Maldito sartorio! Disfruté mucho, de la carrera y la compañía. Preinscribete que hay que hacerla.
Sinceramente, Miguel, no sé qué la hace especial. Pero especial, es, y de que forma. Espero que estés mejor de los talones. Sigue intentándolo con el sorteo.
Jajaja, cierto, cierto. No parece que esté muy sucio... Tenías que ver los gemelos y la espalda... Aunque tardé más que el año pasado, este ha sido diferente y, como ya he dicho. he disfrutado. Sí, me he quitado la espina.
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